10 razones para no tener mascota

Si eres un amante de los animales como nosotros, seguro que no puedes entender cómo una supuesta buena persona puede llegar a ser tan cruel como para abandonar a un ser indefenso, pero a veces la razón es muy sencilla: esa persona no estaba pre­parada para hacerse cargo de un animal.

En ocasiones la mascota llega a casa en forma de regalo, otras veces por capri­cho del niño de la familia, otras por pena, otras por ganas de presumir de perro o gato “de marca”, razones… muchas, resul­tado: uno solo, el abandono.

Así que no adoptes una mascota si…

Estás deprimido o deprimida

Consulta tu problema con un médico, pero por favor, no adoptes un animal pensando que es un antidepresivo. Un animal, necesita estar rodeado de personas emocionalmente estables. Si una persona deprimida normalmente no puede cui­dar bien de sí misma ¿cómo cuidará de otro ser vivo?

Quieres ganar dinero criando

El problema económico ha provocado que muchos indeseables se dediquen a cruzar pe­rros, gatos o hurones para vender las crías. Criar animales no consiste en cruzar macho y hembra y facturar los cachorros que van “sa­liendo”. Es preciso disponer de unas instalacio­nes adecuadas, proveer de una alimentación y un seguimiento veterinario, etc. Además de los gastos que tendrás, tienes que entender que una mascota no es un cajero automático, es un ser vivo con sentimientos y necesidades.

Solo te gustan los cachorros

A todos nos gustan los cachorros. Son chiquiti­nes, tiernos, dulces… pequeñas bolitas que des­piertan en nosotros sentimientos maternales, paternales o de simple ternura. Pero, sorpresa, todos los cachorros crecen. La barriguita se les llena de pelos, ya no tienen tantas ganas de ju­gar, cogen manías raras… si solo te gustan los cachorros: no adoptes, no compres.

Eres una maniática o maniático del orden y la limpieza

Si eres una de esas personas que no soportan ver una mota de polvo… ol­vídate de adoptar una mascota. Todas ellas, grandes o pequeñas, perros o gatos, loros o pe­ces, ensuciarán tu casa e interrumpirán ese “or­den perfecto” que tanto adoras.

Te dan asco las heces

Si adoptas a un perro ten presente que ten­drás que recoger sus heces del suelo. Si adop­tas un gato tendrás que limpiar su arenero. Un pájaro también hace sus necesidades en la jau­la, un pez o una tortuga. Si crees que no vas a soportar limpiar heces o padeces coprofobia 😉 mejor no adoptes.

Andas mal de dinero

Excepto contadas ocasiones, atender debi­damente a un animal de compañía conlleva gastos importantes: alimentación, esteriliza­ción, vacunas, revisiones veterinarias… si no disfrutas de una estabilidad económica que te permita afrontar ciertos gastos, por favor, no adoptes.

Te dan mucha pena los animales abandonados

adoptar una mascota es una decisión que debe tomarse “en frío”, valorando los pros y los contras. Si tienes un gran corazón puedes cometer el error de adoptar a ese pobre ani­malito, mil veces golpeado y abandonado… no lo hagas sin meditar despacio tu decisión. Un animal es para toda la vida. No puedes llevarlo a tu casa hoy y darte cuenta mañana de que no tienes ni tiempo ni paciencia para cuidarlo. Una mascota no es un juguete de pilas, no se apaga cuando no puedes atenderlo.

No toleras la muerte

Si tienes un perro, un gato, un caballo… sa­brás perfectamente de lo que te hablo. Estos animalitos entran en nuestra vida y la vuel­ven patas arriba. Disfrutamos de ellos unos pocos años, pero luego… se van. Si eres de los que niegan que la muerte es una parte más de la vida, si no quieres disfrutar mu­chos años de un ser vivo que te amará in­condicionalmente, no adoptes, se te rompe­rá el corazón.

No paras en casa

¿tienes un trabajo que te obliga a estar todo el día fuera de casa? ¿necesitas salir todas las noches y volver a las tantas? ¿sales fuera todos los fines de semana? Una mascota, por muy independiente que sea, necesita compañía hu­mana. Si el animal va a pasar todo el día solo… por favor, olvídate de adoptar.

El niño no para de pedir una mascota

Casi todos los niños quieren una mascota, normalmente un perro o un gato. Quieren jugar con ella, correr, saltar, que le vayan a buscar a la escuela, pero, normalmente no se dan cuenta de que ese peludo también tiene necesidades: alimentación a su hora, vacunas cuando toca, paseos, aunque llueva o truene, un sitio donde quedarse en vacaciones… tú eres el adulto de la casa y debes valorar si tu familia está o no preparada para hacerse cargo de un miembro más, un ser vivo que te dará todo su amor, pero que necesitará algo de atención.

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