El perro no disfruta cuando lo abrazas

¿A mi perro le gusta que lo abracen?

Una de las formas de expresar amor a tu perro, como lo harías con un familiar o amigo es abrazarlo, sin embargo, para tu “mejor amigo” no resulta del todo agradable como podrás imaginar. Quizás hayas notado que, al brindarle este gesto de cariño, tu perro ha girado su cabeza o intentado evadirse. ¿Te has preguntado por qué? Para que lo entiendas mejor te explicamos a continuación.

Cada especie animal posee una forma diferente de comportamiento y socialización. Los perros por naturaleza, siempre están alertas y preparados para correr ante cualquier peligro. Cada vez que lo acercas a tu cuerpo y lo “envuelves” con tus brazos, inconscientemente le estás creando “una prisión” a su alrededor. Él no puede comprender que un abrazo sea sinónimo de cariño, al contrario, lo relaciona como falta de libertad o imposibilidad para moverse en caso de peligro. Esto no significa que no te quiera o que no le atraiga tu contacto, simplemente no se siente a gusto y hasta puede tornarse bloqueado, ansioso o estresado.

Al no poder comunicarse verbalmente, tu mejor amigo utiliza señales que te están diciendo, a su manera, que no le gusta que lo abraces. Debes prestar atención a estos pequeños gestos, que pueden ser indicativos de su estrés.

Por esa razón, es mejor que respetes su espacio si muestra alguno de estos signos:

  • Gira la cara contraria a ti.
  • Evita tu mirada.
  • Respira entrecortado.
  • Saca la lengua.
  • Arquea las orejas hacia abajo.
  • Intenta darte la espalda.
  • Cierra o entrecierra los ojos.
  • Relame el hocico repetidamente.
  • Se pone en posición de escape.
  • Bosteza.
  • Gruñe.
  • Muestra los dientes.
  • Pone la cola entre las patas.
  • Inclina su hocico hacia arriba.

Darle cariño a tu perro es lo mejor que puedes hacer para reforzar el vínculo en­tre ambos, pero hazlo de forma tal que no le cause miedo, estrés o ansiedad, y aunque estés acostumbrado, evita abra­zarlo, no lo agobies. Prueba a darle pal­madas suaves en la cabeza, rascar detrás de sus orejas, decirle palabras tiernas, cepillar su pelo o salir a jugar con él al parque. ¡Ambos lo agradecerán!

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